GIOL
(caso/investigación. 1993)
Se trata de un caso semificcionado donde se relata el proceso de privatización de GIOL, empresa estatal que cumpliera un papel importante en el sostenimiento de la producción, fraccionamiento y comercialización vitivinícola.
Esta será una de las primeras privatizaciones en el país. Su interés es histórico ya que evidencia el difícil tránsito hacia otra concepción de Estado. Hasta ese momento era inaceptable que el Estado se desentendiera de su actividad productiva.
Parte A:
Este proceso tuvo lugar en la provincia de Mendoza, durante el gobierno del Dr. Bordón. En ese entonces, "privatización" era una mala palabra en casi todos los sectores, especialmente en el partido provincial gobernante, el justicialista, ya que atentaba contra sus valores de identidad partidarios.
Lo mismo sucedía con los sindicatos involucrados, cuya extracción política era la misma. Ni que hablar de otras fuerzas de centro y de izquierda, las que en este caso se expresaban en el seno del Poder Legislativo, donde se votó una ley contraria.
A pesar de todas estas oposiciones, nadie proponía una alternativa viable ante la catástrofe empresaria de GIOL, excepto el sector conservador que sugería lisa y llanamente su venta sin consideración de los efectos socioeconómicos y laborales. GIOL se encontraba endeudada y ya sin crédito, lo que impedía su solvencia interna y también ejercer una actividad equilibradora respecto a la producción privada vitivinícola.
La dirección de la empresa proyectaba entregarla a una cooperativa de pequeños y medianos productores vitivinícolas (FECOVITA: cooperativa de segundo grado), para lo cual estaba trabajando en la integración del mayor número de productores posibles. Frente a este plan, reaccionaban los grandes productores, que preferían la desaparición de GIOL dejando, por ende, un mercado atomizado de pequeños productores.
Parte B:
El Poder Legislativo sancionó la ley que impedía la continuación del proceso de privatización.
El gobernador intentó encontrar alguna fórmula de negociación que significara una privatización parcial, pero tanto la dirección de GIOL como el ministro de Economía, el Dr. Gabrielli, se opusieron.
Finalmente, Bordón vetó la ley provocando entre otras reacciones las del sindicato que lanzó una serie de medidas de fuerza.
Parte C:
El escenario, en este caso, es la empresa. El sindicato decidió tomarla reclamando medidas que las autoridades de GIOL descubrieron no creíbles para los empleados.
Es entonces que decidieron negociar directamente con la gente, saltando la representación gremial, lo que dejó descolocado al gremialismo.
Esta debilidad del sector anunciaba lo que luego sería parte de un proceso generalizado de pérdida de representatividad.