CUANDO TODO SE HACE AGUA
(quasi ficción sobre la base de la experiencia del equipo redactor. 2000)
A través del relato de las penosas circunstancias que padecen los pobladores de Tartagal que, junto con amplias zonas de 6 provincias, deben soportar el anegamiento y destrucción de sus hogares y campos víctimas de las precipitaciones derivadas de la corriente de El Niño, nos asomamos a la lenta reacción del Gobierno Nacional para gerenciar una específica ayuda, la reconversión de sus actividades que debe realizar el Jefe Comunal del lugar, al manejo condicionado de la ayuda estatal en busca de clientela política por parte de quien mantiene el contacto con el Secretario de Desarrollo Social, y al lento devenir burocrático que por los requerimientos del BID para otorgar créditos exige la Subsecretaría de Vivienda, que establece normas administrativas poco aptas para zonas de desastre.
La solidaridad que se establece entre los pobladores del lugar para levantar de nuevo sus viviendas, queda empalidecida en primer lugar por el ineficiente tratamiento que encuentran sus demandas. Y luego por un cambio inoportuno de autoridades en el Gobierno nacional. |